Declaración de estado oficial: Tengo miedo
¿Y si la
Tierra gira demasiado rápido? ¿O algún héroe, en su intento de salvar el mundo
con una máquina del tiempo, ha dañado los relojes y avanzan más a prisa?
¿Se imaginan que de repente los minutos decidieran que van
tarde a trabajar y aumentaran su velocidad? ¿Quién nos lo diría entonces? ¿Y
qué haríamos si lo supiéramos? ¿Ir más lento (como Napoleón) o apurarnos?
Qué miedo me da todo lo relacionado con crecer; pasa tan
rápido. De repente te dejan pintarte las uñas de rojo y tus abuelas hablan de
novios como si de vestidos se tratara (¿no ve que aún soy una niña tonta,
abuela? Debería rezar para que se me alejen los hombres, ¡no al contrario!).
Pero las abuelas, los novios, o los esmaltes rojos no son lo
aterrador. ¿Seguiré siendo yo con un traje en una oficina, o seré como esos
zombies que aparecen en las caricaturas?
Vienen tantas dudas aterradoras con crecer. ¿Morirá mi padre
antes de haberme convertido en una persona capaz de sobrevivir? ¿Perderé muchas
amistades? ¿Ya no me harán preguntas sobre cosas divertidas y todo se tratará
de novios? ¿No seré “mi niña preciosa”? ¿Se acabarán los mimos y los caprichos?
¿La realidad tendrá –al fin- la oportunidad de masticarme y escupir mis restos
como ha hecho con los demás niños del mundo?
¿Exactamente a qué edad empezarán a molestarme para que me
case y tenga hijos? ¿Cederé a esa presión? ¿Dolería más quedarme viejita y
solterona o casarme y tener hijos? ¿Me seguirán queriendo si no
cumplo las expectativas de mujer de esta sociedad? (Muy de la mierda, por
cierto).
Pero una de las preguntas que más me aterra… ¿Algún día
tendrán respuesta todas estas interrogantes, o estoy condenada a ser esa
“adulta fracasada” que no se decide a madurar?
Dilemas de los 17 años, sí señor. ¿A que suenan poquísimos
ahora que los escribo ahí? Para que vea, abuela, que falta camino por recorrer
todavía.
Para todxs mis hermanxs y demás compañerxs en esta montaña
rusa que va en todas direcciones (al mismo tiempo); de Andrea Georgina.